2666

 

Nadie presta atencion a los asesinatos, pero en ellos se esconde el secreto del mundo. ¿Lo dijo Guadalupe Roncal o lo dijo Rosa? Por momentos, la carretera era similar a un rio. Lo dijo el presunto asesino, penso Fate. El jodido gigante albino que aparecio junto con la nube negra (p 439)

________________________________________________________________________________________

 

‘2666’ es una catedral. También es un mito. Fue la primera novela póstuma de Bolaño y arrastra la historia de su muerte. Esto le ha conferido una aureola mítica que tiende a identificarla con su mejor novela. No lo es. Es su obra más ambiciosa, la más compleja seria discutible. La mejor, la más redonda, es ‘Los detectives salvajes’. Aun así, ‘2666’ es una gran, gran novela y Bolaño uno de los mejores escritores en castellano de todos los tiempos.

‘2666’ es una novela inacabada. En el epilogo, Ignacio Echevarria señala que Bolaño la daba por casi concluida, que habría trabajado en ella unos meses más, pero no muchos. Hasta para alguien tan cercano a Bolaño como el propio Echevarria, no deja de ser historia ficción. Es obvio que la quinta parte, la de Archimboldi, estaba cociéndose. Pero ello no ha de suponer un handicap para la lectura de la obra en su conjunto. El proyecto general va más allá de unas paginas de más o de menos, y este funciona mejor que bien.

El titulo de libro es el futuro en el que las historias que se narran en él y sus protagonistas habrán quedado sepultadas en el olvido de un pasado lejano e intrascendente. La novela se estructura en cinco partes. La parte de los críticos (páginas 15 a 207) la parte de Amalfitano (páginas 211 a 291) la parte de Fate (páginas 295 a 440), la parte de los crímenes (páginas 443 a 791) y la parte de Archimboldi (páginas 795 a 1119). Es una novela de caminos. Borges diría que su tema es el laberinto. Son caminos que se extienden, se cortan, se cruzan entre ellos, algunos finalizan en nada y otros desembocan en nuevos caminos aún por recorrer. De entre la multitud de historias y personajes que aparecen por ‘2666’, hay dos temas centrales. La historia de Benno von Archimboldi, un escritor alemán oculto (a lo Salinger) del que solo se conocen sus libros, y la historia de los asesinatos de mujeres en Santa Teresa, trasunto de los cientos de muertas halladas en Ciudad Juárez desde principios de los noventa, la inmensa mayoría casos sin resolver. Ambas historias son los polos opuestos a través de los que Bolaño mueve la novela. Por un lado, el cielo, la literatura. Si en ‘Los detectives salvajes’ se buscaba a la poesía latinoamericana, aquí se busca a la novela europea, personalizada en Archimboldi y los diversos autores que inventa Bolaño y que le dan pie al juego borgiano de la creación de bibliografías enteras y comentarios críticos sobre autores reales e inventados. El polo opuesto, el infierno, será la muerte impune y sádica de las mujeres de Santa Teresa. Hay un elemento clave en la reescritura que hace Bolaño de dichos crímenes. El personaje periodista del DF, Sergio González, esta encamado con una prostituta y tras el polvo le explica la historia de los crímenes. La prostituta reacciona con indiferencia y este se indigna, reclamándole cierta identificación con las muertas. Esta le contesta que no, que ella es una puta y las muertas son obreras. Obreras o algunas de ellas estudiantes, incluso de primaria. Son la base de un futuro, de la esperanza de Méjico, que esta siendo asesinado impunemente.

Esta idea, la analogía con una casa en la que en el hall se discute de literatura mientras en el sótano se tortura y asesina a inocentes está, por ejemplo, en ‘Estrella distante’ y sobrevuela por entero la obra de Bolaño El legado de ‘2666’ es poner nombres y caras a esas muertas, para evitar que caigan en el olvido de un cementerio perdido en el tiempo, en el año 2666.

Hace un par de años se publicó otra novela póstuma, ‘Los sinsabores del verdadero policía’, donde están los embriones de los personajes e historias que Bolaño escribió para ‘2666’. Aun y ser bastante mejor que otras publicaciones póstumas, no deja de ser un paso más en el proceso de expolio y saqueo que están perpetrando sobre la obra inédita de Bolaño. Solo la recomiendo para fans acérrimos de ‘2666’, y me cuesta imaginar la posibilidad de que el propio Bolaño hubiera aceptado la publicación de un esbozo como ‘Los sinsabores…’ o de una novela tan floja como ‘El tercer reich’. Una vez más, el dinero ha ganado la partida a la literatura.

Roberto Bolaño, ‘2666’ , Anagrama,  Barcelona,  2004

Anuncios