‘E: ¿Tiene usted miedo al fracaso en su vida sentimental?

F: ¿Que significa miedo? Yo fracaso siempre.

(Entrevista a R.W. Fassbinder)’

 

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Yo amo a Fassbinder. Gracias. Buenas noches.

En lo que a mi respecta, ya esta todo dicho. Ahora hablemos del libro. Harry Baer era uno de los miembros del circulo intimo de Fassbinder. No sé si decir amigo, no creo que Fassbinder tuviera amigos. Mas bien uno de sus discípulos. Fassbinder era una especie de torbellino humano, que fagocitaba a la gente, haciéndola girar a su alrededor, usándola en sus películas (tuvieran o no pericia para ello) y arrojándolas fuera de él cuando se cansaba de ellos. A veces con consecuencias terribles.

Baer estuvo con él desde los tiempos del Antiteather, haciendo de todo, aunque sobretodo ayudante de producción y dirección, hasta la muerte de Fassbinder en 1982. Este libro es la purga de esa muerte, un proceso de catarsis a la vez que un homenaje a alguien que durante quince años se había convertido en el eje de la vida del autor. Esto lo aleja de las biografías al uso y de los libros de recuerdos en los que al final resulta que el autor era más importante que el recordado. El libro de Baer es un libro sincero, narrado en presente y en primera persona, que se abstiene de moralismos post mortem (‘yo ya sabia…’) y que sobretodo, habla de lo que realmente es importante, en su caso, en el de Fassbinder y en el mio. Habla de películas. De cine.

 Fassbinder debió ser alguien insoportable. Baer explica incluso las diversas agresiones físicas que sufrió de él. Pero ello no le impedía ser consciente de que estaba trabajando con un genio. Es este el legado que perdura. ‘En un año con trece lunas’, ‘Las amargas lágrimas de Petra von Kant’, ‘Todos nos llamamos Ali’ (traducción imposible de ‘Angst seele auf’) son obras maestras, reflejo de alguien que se entendía a si mismo, y el mundo que le rodeaba, en clave cinematográfica. Hay una anécdota terrible que explica hasta que punto llega esa simbiosis, esa integración entre cine y vida real. En 1978, Fassbinder rompió con su novio, Armin Meier. Llevaban juntos cinco tormentosos años, y Meier se había modelado tanto a las obsesiones de Fassbinder que no superó la ruptura y se suicidó. Fassbinder se encierra en la habitación de un hotel y no va al entierro. Baer, de los poquísimos que sabe que esta allí, va a visitarlo y cuando le pregunta porque no ha ido al entierro, Fassbinder le contesta que si hubiera ido, se habría derrumbado ante el ataúd de Meier y que todo el mundo habría pensado que estaba actuando. Como en una de sus películas. Poco después, escribió y dirigió ‘En un año con trece lunas’, una película que explica los cuatro días previos al suicidio de Elvira, un transexual. Todo el mundo pensó que había utilizado el suicidio de su novio para hacer una película.

‘Ya dormiré cuando esté muerto’ es el mejor libro que he leído sobre Fassbinder. Esta descatalogado, pero se puede localizar en la red de bibliotecas públicas de Barcelona. Por ponerle un pero, yo le hubiera puesto como titulo la frase favorita de Fassbinder: ‘Life is so precious, even now’

Harry Baer  ‘Ya dormiré cuando esté muerto. La vida febril de Rainer Warner Fassbinder’   Seix Barral   Barcelona   1986