No es usted de este mundo, doctor … Es usted un trasgo, literalmente. Un demonio de la ciudad. Creame que sé de lo que hablo

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Corren malos tiempos. Vendrán tiempos peores (o no). Se publican muchas novelas, pero se releen muy pocas. Como decía Siouxie, ‘so many critics, so few writing’. Hay unas cuantas sobre Barcelona. Algunas muy buenas, otras no tanto. ‘Corona de flores’ está entre las primeras.

‘Corona de flores’ fue la tercera novela de Javier Calvo. La publica en 2010, y ya por entonces tenía dos novelas y dos libros de cuentos, amén de  doscientas mil traducciones y artículos. Calvo es un personaje clave para entender la literatura castellana actual. Les gusten más o menos sus novelas. No todas son tan buenas como ‘Corona de flores’, pero esta lo es, y mucho.

Es la primera de una trilogía sobre la historia contemporánea de Barcelona. La segunda fue ‘El jardín colgante’, ambientada en los setenta del siglo XX, y la tercera tenía que pasar en la actualidad pero aun esta por publicar.  Como en obras anteriores, la novela es una combinación de géneros que el autor conoce muy bien. En este caso, negra, gótica e histórica, con el trasfondo de la novela inglesa del XIX, tanto por la escenificación como por la división en capítulos-folletines estructurados para mantener el suspense hasta la teórica próxima entrega.

La originalidad de ‘Corona de flores’ parte de la forma en que aparece Barcelona. Tiene cosas de novela del XIX pero renuncia a la más utilizada en las novelas barcelonesas; el personaje trepa. Aquí no hay ascenso social, todos empiezan en un punto y acaban igual o peor. No hay una visión progresiva o irónica de la historia. La historia, y Barcelona a través de ella, devora a sus hijos. No crecen ni se desengañan. Ya vienen desengañados de fábrica.

Así, en vez de confiar en un protagonista que va haciéndose al tiempo que la ciudad y la novela, Calvo reparte la historia entre dos personajes complementarios. El inspector De Paula, un enano sádico y cornudo que hace de poli malo y el científico Roca, un gigante flácido, asocial, fotofóbico y muy inteligente. Son una extraña pareja negra. El policía reparte las ostias y el científico las recibe, las suyas y las de los demás.

Pero aquí la violencia, hasta el gore, es secundaria.  Lo central es cómo utiliza la Barcelona del XIX para marcar el desarrollo de la trama. Esta última es una historia entre Willkie Collins y Joan Perucho.  Asesinatos, traiciones, sectas y un montón de bichos raros, pero a la catalana. Una colla de malparits.  En la primera parte, Barcelona es  ‘el dosel de sombras’; el humo de las fábricas del Raval i el Poblenou cubriendo la ciudad de hollín y negrura. En la tercera parte, las riadas que históricamente arrasaban Barcelona debido al desnivel entre Collserola y el mar.

Por ponerle algún pero, la ausencia de personajes femeninos (un truco, en palabras del autor) apenas dos muy menores,  y anacronismos como sacar la heroína veinte años antes de que se comercializase como tal. Pecata minuta para una de las grandes novelas sobre Barcelona, compartiendo el podio que corona, con o sin flores, ‘El día del Watusi’.

Javier Calvo ‘Corona de flores’,  Barcelona  2010 Mondadori