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‘Pero en un país donde podía pasar todo, como en México, no se podía hacer nada (…) En México, además del caos, se veneraba la nada, una nada de piedra, inamovible, tan antigua como las pirámides’

 

 

 

 

 

 

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Lo conocía por un cuadro de Manet, ‘La ejecución de Maximiliano’, en el que un pelotón de soldados acribillan a unos pocos palmos de distancia, menos aún que en ‘Los fusilamientos del dos de mayo’ de Goya, a tres personajes. El del medio es Maximiliano, el breve emperador de México (1864-1867), país al que había llegado para reinar y en el que acaba sentenciado a muerte por el gobierno republicano al que pretendía derrocar.

La historia en la que se enmarca la extensa, más de mil páginas, novela de Fernando del Paso es un episodio clave de la historia contemporánea de México, su país, y un capítulo de los más delirantes de la historia del colonialismo y del siglo XIX. Como pasa en absolutamente todos los casos, el país colonizado sufre los caprichos geoestratégicos de unos gobiernos europeos que lo contemplan como un territorio del Risk, por el que pueden pasar siempre que les apetezca y tengan los ejércitos suficientes.

En 1862 gobierna en Francia el sobrino de Napoleón Bonaparte, Napoleón III o Luis Napoleón, que se ha propuesto recuperar el esplendor del Imperio de su tío con un genio militar mucho más limitado. Las antiguas colonias americanas españolas llevan treinta o cuarenta años de independencia convulsa, y al norte hay un país que empieza a apuntar maneras de gran potencia, creciendo a un ritmo muy superior al de la vieja Europa. Pero esta expansión se ve frenada por una división interna que desemboca en guerra civil, y ahí ven en Europa la oportunidad de frenarlos, creando un estado satélite que actué de contrapeso en la zona y les obligue a pactar. Una monarquía mexicana, con un rey de casa europea al frente, que cierre la frontera sur a los Estados Unidos. Luis Napoleón convence al hermano menor de Francisco José de Habsburgo, Emperador de Austrohungría, el archiduque Maximiliano, lo nombran Emperador de México y lo envían a reinar. Hay un pequeño inconveniente, que México ya tiene gobierno, una república presidida por Juárez, de origen plebeyo e indio. Nada que no se pueda arreglar con una entrada a sangre y fuego del ejército europeo de turno. Como se había hecho siempre.

El plan demostró desde el minuto uno lo erróneo de todos esos cálculos que ignoraban la realidad del terreno, de la época y de la voluntad de sus habitantes, que ya no eran unas simples tribus neolíticas. Tres años después de su desembarco en Veracruz y su proclama, Maximiliano es derrotado, capturado, juzgado y ejecutado por el mismo gobierno del país que venía a gobernar, con la misma intención y maneras que en cualquier ducado de su extenso y decadente imperio familiar.

‘Noticias del Imperio’ es la mejor de las cuatro novelas que ha publicado Fernando del Paso. Visto el esfuerzo que le llevaba cada una de ellas, una por década y más de mil páginas por novela, y que el autor pasa de los ochenta años, seguramente permanezca así. Es una novela histórica que recrea y explica con detalle el marco que he expuesto hasta ahora. Del Paso  explora y profundiza en el tema de una forma muy completa, pero a la vez abre mucho juego literario y acaba poniendo bajo el mismo título lo que podrían ser varias novelas confluyentes. El eje narrativo que articula la novela es el monólogo de la emperatriz Carlota, la mujer de Maximiliano, que sobrevive a su marido y enloquece. Sesenta años después, en 1927, ajusta cuentas en un discurso desbocado con él y con todos los miembros de las casa reales europeas, muertos y barridos por el siglo XX. El personaje de Carlota es el que dota de más altura literaria a la novela y donde están las páginas más íntimas y brillantes, en contrapeso a una narratividad en tercera persona más ajustada a la trama histórica. En Carlota se junta la locura y la sensatez derivada de la derrota, del abandonamiento de un mundo que le ha hecho creer que un país la deseaba como reina y que su familia le daría el poder necesario para imponerse contra aquellos que no la deseaban. Maximiliano ni siquiera llega a esa locura decepcionante, muere aun pensando que es un hombre de estado, cuando, como todos sus congéneres, era un incompetente que no tenía la más mínima idea de la realidad ni la intención de ayudar a quien pretendía gobernar; la escena de la llegada a una Veracruz desierta y epidémica, mientras él dicta protocolos y uniformes de los distintos rangos de sus futuros cuadros imperiales muestra perfectamente lo alejados que estaban ambos mundos.

Carlota le sigue y es la única que cree en él, aun sesenta años después. Pese a un matrimonio real extraño, sin hijos y sin sexo, la corona y la traición ejercen un dominio sobre ella que la destroza en el fracaso, en la realidad y que el autor simboliza con la sed eterna que le acompaña en su locura.

‘Pero yo, Maximiliano, yo Maria Carlota de Bélgica, la loca de la casa, la Emperatriz de México y de América, no he de beber jamás de las fuentes en las que beben los mendigos y en donde chapotean los niños y se lavan las llagas los mendigos. Mi sed es de otra estirpe. (…) Y he de beber, sí, pero de las mismas fuentes que bebieron Heine y Rilke. De las que bebió Mozart. De ellas he de beber, si Dios me lo permite un día. Si Dios, si la imaginación, me bañan con su gracia, para recuperar mi transparencia’  

Además del monologo de Carlota, el listado de voces y estilos es extenso: epistolar, narrativa histórica en tercera persona, diálogos y voces mexicanas, francesas, canciones y poemas populares, capítulos eróticos como la memorable confesión de la amante-espía a su cura vasco, y multitud de personajes más. Todo ello muy medido, combinando variedad y riqueza con el rigor y la tensión necesaria para disfrutar de la lectura en todo momento. La grandeza  de ‘Noticias del Imperio’ está en el logro de componer un fresco histórico tan ambicioso y complejo sin perder de vista que es una novela y no un desahogo del autor. Por eso vale tanto la pena leerla y releerla.

 

Fernando del Paso, Noticias del Imperio, Madrid, 2012, FCE

 

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