NÍQUEL 001

Yo cruzaba la pista siempre que quedaba despejada para ir de un sitio a otro y así poder lucir mi metro ochenta y cinco de estatura y aquel modo de andar que me hiciera famoso: como navegando, movía brazos y piernas, mientras estiraba el largo cuello y sacaba pecho (luego supe que las cinco, quizá ella, me bautizaron Frankenstein). p 49

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En las cinco primeras páginas de ‘Níquel’, un tipo se queda atrapado en el hueco de un ascensor con dos cadáveres, al protagonista le abofetea en público su pareja de baile, y este, compinchado con un compañero de clase, roba un riñón a un recién fallecido sobornando a las monjas que lo velan. Si señor. Esto empieza bien.

‘Níquel’ es la primera novela de Francisco Ferrer Lerín, aunque dista mucho de ser un debut literario. El autor es una celebridad subterránea, revindicado por autores más que consolidados, y dispone de una trayectoria fragmentaria y centrada en la poesía. ‘Níquel’ fue primeramente un guión de cine escrito por encargo y que el autor pasó a novela. El resultado final es espectacular. En poco más de doscientas paginas hay una novela de altos vuelos.

La novela narra en formato diario en primera persona las aventuras del alter ego protagonista desde principios de los sesenta hasta la transición. Es complicada de sintetizar. Empieza siendo un libro de aventuras juveniles, de batallitas, juergas y amistades, se convierte en un thriller ornitológico y acaba siendo una novela conspiranoica. Puede que sea todo ello y más, o ninguna de esas cosas en concreto. Pero por encima de etiquetas varias, se trata de una novela sobre las pasiones. Sobre las pasiones del protagonista, que son básicamente los pájaros (los necrófagos, concretamente), el póquer, la literatura y las mujeres. Aquí están los ejes, y sobre ellos giran las paginas de ‘Níquel’. La historia, el desarrollo de la trama, que irá de lo anecdótico hacia lo terrible a medida que la cosa se complica (un poco como en el Watusi, de Casavella), es la excusa para sacar a la luz lo realmente importante. Las pasiones antes nombradas y especialmente, su descubrimiento. Ese momento es el inicio de la vida, entendida esta como algo mas que la simple función biológica. Puedo empatizar con esa idea, con ese flash inicial que al protagonista le ocurre con Faulkner o con los buitres y que en mi caso se traduce con la identificación de los años, no por fechas sino por autores, por los escritores o directores de cine que me apasionaron (y que aun me apasionan) y en los que me sumergí. Así, tengo un año Nabokov, Fassbinder, Valente, etc… Aun recuerdo la cara de alguno de mis sufridos amigos cuando una vez mas empezaba la frase por ‘Pues hay una peli de Fassbinder…’. Gracias por vuestra paciéncia.

‘Níquel’ es un cumulo de cosas, y todas ellas buenas. Es literatura de las aceras y es novela negra. Hay también una recurrente bibliofilia, muy borgiana, que entronca varias de las lineas míticas y subterráneas que corren por la novela. Coincidencias, temas o fantasías que reaparecen de uno u otro modo, pasando de la fantasía a la realidad o a la inversa. El elemento fantástico esta muy presente y ofrece un contrapunto curioso al realismo negro de ‘Níquel’ Especialmente buenas son las fantasías sexuales que incluyen camareras.

La prosa de Ferrer Lerín es ágil, fluida. De trazo corto y elegante, se las arregla también para recomendar al futuro lector el disponer de un buen diccionario de castellano a mano, sin caer en la pedantería del que usa una obra para demostrar su superioridad léxica. Una recomendación mas. ‘Níquel’ es una novela bastante difícil de encontrar. Hay una segunda edición, publicada en 2011 por Tusquets bajo el titulo ‘Familias como la mía’, que reúne el texto de ‘Níquel’ y una segunda novela corta, ‘Nora Peb’.

Francisco Ferrer Lerín, ‘Níquel’, Mira editores, Zaragoza, 2005