don julian

La patria es la madre de todos los vicios : y lo más expeditivo y eficaz para curarse de ella consiste en venderla, en traicionarla : venderla? : por un plato de lentejas o por un Perú, por mucho o por nada : a quien? : al mejor postor (p. 539)

______________________________________________________________________________________

Para renunciar a la patria, primero hay que tener una. Para sacrificar una tradición, primero hay que aprenderla. En la primera escena de ‘El desencanto’, Michi y Juan Luis discuten sobre el fin de una raza que nunca existió, pero que ellos creen representar. Cuesta imaginar a los Goytisolo en una escena similar. Son el reverso serio de los Panero. Si estos últimos se dedicaban, como dice Michi, a ‘hacer el vago todo lo posible’ y se convirtieron en una parodia del intelectual decadente, los Goytisolo han sido el ejemplo de lo contrario. Los tres hermanos han tenido trayectorias destacadas, José Agustín en poesía, Juan y Luis en novela y ensayo. Militancia antifranquista, exilio y reconocimiento, en el interior y en el exterior. Hay un sector de lectores que señalan a Luis y ‘Antagonía’ como obra cumbre y otro que otorga dicho honor a Juan y ‘Don Julián’. Me adscribo a estos últimos.

‘Reivindicación del Conde Don Julián’, se publica en México en 1970. En España no hubiera pasado la censura ni un diez por ciento de la novela. Más adelante será abreviada a ‘Don Julián’ en la reedición junto a ‘Señas de identidad’ y ‘Juan sin tierra’ como trilogía de Álvaro de Mendiola o trilogía del mal. La novela es una purga de Goytisolo contra la España franquista, su mediocridad oficial y el discurso histórico sobre el que se auto sustentaba:

“Instalado en Tánger, contemplando la costa española me identifiqué absolutamente con la figura de don Julián. Es decir, destruir toda la tradición nacional-católica en la que se fundaban los obispos que habían bendecido la cruzada de Franco, todo lo que yo había tenido que soportar después de la guerra, la educación nacional-católica que recibí, el haber estado en un colegio de los jesuitas cantando el ‘Cara al Sol’ con el brazo en alto durante dos años, todo esto me brotó así de repente como una especie de rabia incontenible y lo escribí así. Creo que era como una especie de purificación, no sé cómo decir”. (1)

Hay más cosas. En el 61, Juan Goytisolo había participado en un documental sobre la emigración española que se emitió en varios países europeos y que aquí se había manipulado como un acto de anti españolidad, lo que sirvió a la prensa oficial del régimen para cargar contra él. También la explosión de una homosexualidad reprimida que le lleva a alguna relación breve y violenta (2) . Utilizará como vehículo y alter ego narrativo, evidentemente autobiográfico, el tal Don Julián un personaje histórico dudoso, que consta en ciertas crónicas medievales como un noble ceutí que por venganza facilitó el paso de los musulmanes a la península y la posterior conquista del reino visigodo en el siglo VIII. El mayor traidor posible a la patria española.

Lo primero en traicionar será la propia técnica literaria. Goytisolo, con una primera etapa neorrealista, escribe una novela en segunda persona y con oraciones simples, sin apenas subordinadas, separadas por dos puntos y en parágrafos de tres o cuatro páginas. El resultado es una versión más descriptiva y ágil del fluido de conciencia de Joyce o Faulkner pasado por la noveau roman francesa, más las ‘Soledades’ de Góngora, el libro de cabecera de esos meses, que carga de lirismo una novela que acaba siendo también la más poética de su autor.

El recorrido por las calles de Tánger del narrador – alter ego concienciado ocupa la primera parte de la novela, el capítulo primero y parte del segundo. A esa altura, la novela gira hacia la sátira de la cultura oficial franquista y se eleva a monumento. Goytisolo saca el hacha y empiezan a rodar cabezas de los estereotipos de la cultura franquista, especialmente en lo tocante a lo literario. Los estómagos agradecidos del régimen. A partir del capítulo cuarto, Don Julián pasa del sarcasmo a la corrupción, a una fantasía de dominación y perversión de unos valores pretendidamente puros, alternando escenas de dominación sexual junto a demostraciones filológicas de la impureza de la lengua del imperio. El resultado final es demoledor.

Si en otras novelas tiende al exceso en el despliegue de recursos verbales y narrativos, en ‘Don Julián’ Goytisolo consigue el equilibrio entre técnica y sus filias y fobias personales. Hay muy pocas novelas en castellano que lleguen al nivel del ‘Don Julián’. Para rematar la idea del autor que sacrifica la tradición desde la propia tradición (paradoja de toda literatura), la novela la cierra una lista de agradecimientos citando todos los autores de los que se han usado textos sin citarlos como tales, desde Cervantes a José Antonio, pasando por Machado o Unamuno. Y una última nota de agradecimiento a tres amigos lectores y consejeros del texto; Fuentes, Cabrera Infante y Cortázar.

1: http://www.alertadigital.com/2012/04/23/goytisolo-expresa-su-fascinacion-por-el-conde-don-julian-el-traidor-que-apoyo-a-los-musulmanes-a-invadir-espana/

2: En Tánger con un tal Hassan, el Tariq de la novela. Esto y lo anterior en Dalmau, Miguel ‘Los Goytisolo’, Barcelona 1999 Anagrama

Juan Goytisolo  Don Julián  Barcelona  2012  RBA

Anuncios