Núñez, R.


raulnunezSamizdat: acrónimo ruso traducible como ‘yo, mi mismo, editores’. Sirvió para denominar la literatura clandestina en la URSS. Aqui servirá para titular una serie sobre escritores. El primer samizdat es para Raúl Núñez.

 

 

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Raúl Núñez se parecía a Raúl Núñez.  Como sus personajes,  vivió discretamente. Escribió unos cuantos libros, algunos memorables, y se fue como había venido. Sin hacer ruido.

Su biografía señala que nació en Buenos Aires en 1946 y llegó a Barcelona en 1971. En los setenta publica varios libros de poesía: ‘Poemas de los ángeles náufragos’, ‘San John López del Camino’, ‘Juglarock’, ‘People’ y’ Cannabis flan’. Influencias beat y surrealistas en textos breves y delirantes. En 1979 publica su primera novela, ‘Derrama whisky sobre tu amigo muerto’, en Star Books. Es una novela pulp protagonizada por un escritor de novelas pulp . Un delirio a lo Kerouac  por la Barcelona de finales de los setenta.

En 1985 publica ‘Sinatra’ y dos años más tarde, ‘La rubia del bar’, ambas en la colección Contraseñas, de Anagrama. Las dos se adaptaran al cine por esos años, ‘La rubia del bar’ por Ventura Pons (‘La rossa del bar’, 1987) y ‘Sinatra’ por Francesc Betriu (‘Sinatra’, 1988).

Dos novelas en Anagrama y dos películas no le dan ni la fama ni la estabilidad económica para pasar a la primera división de la literatura castellana. Una temporada en Madrid de la mano de Sabina, amigo y participe en la banda sonora de ‘Sinatra’, vuelta a Barcelona y  traslado a Valencia de la mano de su amigo Alfons Cervera. Allí seguirá sobreviviendo a base de relatos cortos y una sección semanal en la cartellera Turia. En el 89 sale su última novela, ‘A solas con Betty Boop’, en la editorial Laia. En una línea similar a las anteriores, es el último grito de una voz que se apaga lentamente. Muere en 1996, en Valencia. Deja una novela inédita, ‘Fuera de combate’. ‘No es buena. La escribió ya muy enfermo. Algún día la publicaré. No lo sé… ‘(1). En el 2008 se publicó una antología de su obra poética, ‘Marihuana para los pájaros’ en la editorial canaria Baile del Sol.

‘Sinatra’ y ‘La rubia del bar’ son grandes novelas. Es literatura  sencilla y directa, ingeniosa y de una gran humanidad.  ‘A solas con Betty Boop’ es una novela notable, de alguien que retuvo pero que se está hundiendo.  Las novelas de Raúl Núñez son muy cortas, de poco más de cien páginas, y estructuradas en capítulos– cuentos. El protagonista acostumbra a ser un cuarentón sin vida familiar ni estabilidad económica que deambula por los bares y ambientes del centro de Barcelona. Entre copa y copa irá encontrándose con una galería de personajes marginales, que le embrollaran aún más. Tendrá un amor imposible y todo acabará en catarsis. ‘Conocía a las ancianas lunáticas que se pasaban la noche orando junto a su canario. Conocía a los pequeños delincuentes que vendían droga en la Plaza Real. Conocía a los solitarios friegaplatos que se masturbaban junto a una revista pornográfica barata. Conocía a los torvos y oscuros marroquíes que salían a atracar en la noche. Conocía a los policías que venían a buscarlos. Conocía a los que habían enloquecido en sus habitaciones. Conocía a los que se habían salvado. Los conocía a todos. ‘(2). Al final, el protagonista seguirá  mal o regular, pero de todo ello saldrá una novela.

Las  referencias son las antes comentadas. Bukowsky y Carver. El primero por analogía y el segundo por afinidad. De Bukowsky, Núñez hereda el gusto por los ambientes y los personajes marginales, bañados en alcohol. Su prosa es rápida, ágil. Frases cortas, muchos puntos y seguido y diálogos que parecen intercambio de golpes de ingenio. Como decía Casavella, la realidad puede ser terrible, pero no es seria. Por el contrario, hay dos elementos que le distancian del viejo verde californiano. Para Bukowsky  beber es una pasión. Es casi lo único bueno que tiene la vida (beber, las mujeres, una buena cagada…) mientras que para los personajes de Núñez el alcohol es el destino inevitable para soportar el día a día. No tiene nada de outsider  y sí mucho de derrotado. La otra es que en Bukowsky los personajes están de vuelta de todo, mientras que en Núñez conservan una ingenuidad impropia de un urbanita adulto.

Esta ingenuidad se refleja tanto en Núñez como en Carver en la incomprensión del mundo en el que viven y de las reglas y convenciones de sociabilidad que lo rigen. En ambos hay un desconcierto ante lo que los demás entienden como normal.  Esto se traduce en la incapacidad de adaptarse al ritmo de vida de los demás y en un inevitable fracaso en las relaciones personales, sobretodo en las de pareja. Es la dinámica del perdedor, que en Carver acabara en una rabia fría y violenta y en Núñez en un desencanto de la vida y el mundo.  Un desencanto a veces trágico y a veces cómico. ‘Es que Raúl era un niño grande. Nunca perdió la inocencia de un niño que no sabe bien en qué mundo vive y aun sabe menos que el mundo cambia a mil por hora’. (3).

La ruta diaria de Raúl Núñez en la Barcelona de los ochenta, en el Raval que aún se llamaba Barrio Chino, pasaba por el Bar Paricio (al que le dedica ‘Sinatra’) y por el Marsella. Hoy el primero ha desaparecido y el segundo depende de una iniciativa popular para conservarlo por su valor histórico. Es una Barcelona que latía entre los restos de la dictadura y la modernización olímpica. Una Barcelona de gente humilde, a los que la vida no ha tratado demasiado bien pero que aun así no han perdido la ilusión de hacer algún día algo grande.

1. Entrevista a Alfons Cervera. Inédita

2. Núñez, Raúl  Sinatra  página 12. Barcelona, 1985. Anagrama

3. Entrevista a Alfons Cervera. Inédita

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Cuando te quedas sólo no hay demasiadas cosas que puedas hacer para sentirte un poco mejor. Te emborrachas, vas de putas, buscas pelea en los bares o, finalmente coges un taxi y te vas al hospital para que te ayuden. Pero, de todos modos, no hay remedio  (p 84)

 

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El apasionante mundo de las dedicatorias. Los escritores dedican sus libros, preferente y lógicamente, a sus familiares mas directos: padres, hijos y parejas. Nabokov dedicó todas las ediciones en inglés de sus novelas ‘to Vera’. Bolaño a sus hijos. Lo normal, vamos. También se dedican obras a los amigos, compañeros de viaje, bibliotecarias, personajes de novela o a alguien aún por conocer. Después de la dedicatoria, es común encontrar otra pagina, con una o varias citas que el autor encuentra premonitorias. Luego, empieza la novela. Raúl Núñez. publicó cuatro novelas. Ninguna tiene citas. Tres no tienen dedicatoria. ‘Sinatra’ esta dedicada a un bar. ‘Al bar Paricio’.

Las novelas de Núñez tienen todo lo que me gusta de la literatura, concentrado y multiplicado por tres. Son una maravilla. Son como una canción de los Ramones. Rápidas, efectivas, muy adictivas y encima, divertidas. Si además de explicar una historia humana, de gente creíble, muy bien escrita, interesante y un buen documento de la Barcelona de los ochenta, te ríes, ya es la bomba.

Sé muy poco de Raúl Núñez. Lo justo para deducir que no tuvo el éxito que merecían unas novelas de tanta calidad. ‘La rubia del bar’ es una novela muy corta, de apenas 110 paginas, y de trama muy sencilla. El protagonista es un perdedor entrañable, aspirante a escritor frustrado, que se enamora, y por una vez en su vida tiene éxito. El ‘chico conoce chica’ de toda la vida, que actuará de manera catártica en él para que salga adelante. Lo grande, de nuevo, no es el tema, sino cómo esta escrita.

La referencia literaria es la conexión Fante – Bukowsky. De hecho, se asocia a menudo a Núñez a este último. Pero, en ambos, el error seria quedarse en el contorno sórdido, de alcohol y sexo barato. Es una manera de verlo, aunque quizás la más obvia. Sobretodo en Núñez, el alcohol y el sexo son contingentes. Forman parte de la realidad que expone, pero no son el eje ni mucho menos. Lo grande es esta forma de escribir que tienen ambos, tan sencilla que parece básica, pero que es terriblemente difícil de conseguir. No se trata sólo de poner un punto y seguido cada cuatro palabras. Eso lo han hecho muchos otros y el resultado es una caricatura. Se trata de que lo complejo, lo difícil, parezca simple y resulte creíble. Muy pocos lo consiguen. La prueba del ocho acostumbran a ser los diálogos, y los diálogos de ‘La rubia del bar’ son brillantes. Sólo por las conversaciones entre el protagonista y el macarra ya vale la pena leerla.

El otro gran punto de la novela es lo que yo llamo el efecto espejo. Es algo muy presente en las novelas de Bukowsky y de Dovlatov. El protagonista, mas que un perdedor o un antihéroe al uso es un hombre espejo, que va reflejando lo grotesco que le ofrece su mundo, sin entender prácticamente nada. Mas que tener una rica vida espiritual u ofrecer sesudas reflexiones, al narrador le pasan cosas. Se ve metido en medio de una galería de entrañables pirados que le arrastran a situaciones tragicómicas de las que se las ve y desea para salir de ellas.

Pero es una locura de barrio, una maldad mas entrañable que destructiva. Un poco como recuerdo esa Barcelona de los ochenta, del Chino y la Barceloneta. Sórdida, marginal, pero un poco de andar por casa. Aun había de llegar las olimpiadas y el afán postmodernista por ponernos guapos a todos. Siempre nos quedará Raúl Núñez.