Dondequiera que llegues verás que algo ha sido derribado, algo que yerra sin reposo en exilio invisible. Es el dios de la diferencia, el dios del lugar

—————————————-

Siempre he sentido cierto pudor ante los diarios como género literario. La obra de un autor publicada con su consentimiento (no con el de sus herederos legales) ya habla por si sola. Si es un buen escritor, lo suyo, sus ideas, se muestran de forma concomitante a su obra. Los diarios personales o la correspondencia de un autor son una parte de ella que debería quedar al margen del público. Tendríamos que preguntarnos cuantos autores darían el visto bueno a esas publicaciones si tuvieran la oportunidad de hacerlo.

 Pero siempre hay excepciones. Y si no, nos las creamos. El año pasado se publicaron los diarios de Valente, y no he resistido la tentación de entrar en ellos. Me excuso en la intención del editor de no publicar unos diarios al uso, más autobiográficos, sino una selección de notas y apuntes que pese a reunir frases y fragmentos de poemas que después quedarían dentro o fuera de sus libros, el peso de la obra se centra en un diario de lecturas del propio Valente. Esto supone compartir otra vertiente del mismo Valente (ya mostrada en su faceta ensayista) en la que sí encontraremos puntos en común; la de lector, la de persona que se interesa por su tradición cultural y por lo que pasa en el mundo.

 ‘Las palabras crean espacios agujereados, cráteres, vacíos. Eso es el poema.’ (p 229). ‘Diario anónimo’ muestra, al igual que la lectura continuada de su obra, la evolución poética de Valente. De una poesía enraizada en su tiempo y en su historia, desde una realidad de la que el poeta no puede pretenderse ajeno, Valente irá creciendo, generando un estilo único en la poesía española centrado en la búsqueda de lo que muestra la palabra poética a partir de la destrucción del sentido referencial. Una forma de comunicación mucho más profunda y oscura donde a la vez el poeta se muestra a si mismo de una manera más y más descarnada. Nunca la poesía en castellano ha alcanzado niveles de brillantez tal en la relación triangular entre concepto universal, el yo subjetivo y el lenguaje escrito como en las obras de Valente, especialmente a partir del punto de inflexión que supone ‘Material memoria’, en 1977. ‘La poesía sigue alojando formas de conocimiento que han sido desplazadas’ (p 294)

 (Sobre la generación del 50) ‘Ni en el vivir ni en el beber tuve nunca nada en común con ese grupo’ (p 268). Como decía arriba, lo mas interesante de ‘Diario anónimo’ es su vertiente de biografía intelectual. Los apuntes y reflexiones sobre lo que leía. La lista de beneficiados es larga y la de damnificados corta. Valente era ancho de miras y muy receptivo a cualquier forma artística o científica que pudiera aportarle algo en su investigación poética. Igualmente, se inscribía en una tradición, la occidental y la castellana, para intentar ir más allá de ella. Si Hölderlin y Machado son citados con frecuencia, cabe un rechazo explicito a gran parte de su contemporaneidad, sobre todo española. Ni se siente identificado con supuestas generaciones, ni con la obra de sus miembros. ‘A estas alturas, ni nuestra poesía ni nuestro pensamiento poético ha ido un paso mas allá de Machado’ (p 82).

 ‘La infelicidad de mi familia me produce angustia. ¿Hice yo todo lo necesario para que ellos fueran felices?’ (p 206). Que la obra de un escritor no sea reducible o explicable en base a su vida no significa que esta esté de espaldas a ella. En el caso de Valente, baste citar un poema como ‘Sobredosis en amanecer lunar’, escrito tras la muerte de su hijo Antonio. En el diario hay una serie, no muchos, de breves apuntes biográficos que ubican ciertos puntos de inflexión en la vida de Valente. La plenitud de la relación con Coral, la antes señalada muerte de su hijo, y los problemas de salud que desde finales de los 80 se irán agravando hasta su muerte en el 2000. Como en sus poemas, Valente usa las palabras justas para referirse incluso a sus graves poemas de salud. Parecería cierta indiferencia o frialdad, pero resulta coherente con un lenguaje ya no poético, sino vital. Cuando la palabra es algo tan esencial, no se utiliza en vano. ‘Si esta fuera la hora / dame la mano, muerte, para entrar contigo / en el dorado reino de las sombras’ (p 363)

 No me arrepiento de haber entrado en esta parte de la obra de Valente y aconsejo su lectura a todos aquellos que han sido tocados, de una forma u otra, por su poesía. Si esta se desconoce, la lectura del diario les resultara irrelevante.

José Ángel Valente ‘Diario anónimo (1959-2000)’.  Barcelona, 2011, Galaxia Guttenberg