Bolaño, R.


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Suspiré o bufé, que asunto más feo, dije por decir algo. Claro, dijo Romero, ha sido un asunto de chilenos.

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No hay un Bolaño, hay Bolaños. Quizás solo fuese uno bajo diversas máscaras, pues sus años públicos fueron pocos y le exigieron demasiadas opiniones, contra lo cual podía pasar de la solemnidad al absurdo sin inmutarse. Probablemente fue uno, el mismo, pero ahora ya no hay forma de que nos afirme o desmienta. Queda Youtube, y sus entrevistas colgadas en la red para verle fumar un cigarro tras otro mientras opina de Gabriela Mistral o de Enrique Lihn. También quedan los exégetas que lo conocieron y admiraron. Hay una conferencia (1) que dio Castellanos Moya, escritor que cumplió ambas condiciones,  en la que como casi siempre que habla, deja revelaciones. Lo compara con Fuentes o Marías, viniendo a decir que bueno, que uno puede entender que el hijo de Don Julián Marías salga escritor, con toda esa cultura que ha mamado desde pequeño. ¿Pero Bolaño? ¿de dónde sale, de dónde saca todo eso?, se pregunta Castellanos Moya. ‘Ese tipo era un genio’.

‘La literatura nazi en América’ es la primera novela de Bolaño. No  del todo, porque ya había publicado ‘Monsieur Pain’ bajo otro título, (2) y una novela a medias con A.G. Porta (3). No era, ni mucho menos, la primera que escribía. Llevaba diez o quince años aprendiendo a escribir novelas, y los embriones de algunas de ellas acabarán dentro de las siguientes a ‘La literatura…’. Pero esta es especial por muchos motivos. Primero porque es la que le saca del anonimato; la publica una major, Seix Barral. Después de muchos rechazos, una editorial de prestigio decide publicar a un autor chileno desconocido. La novela lo merece, es un tour de force borgiano de primera categoría. Gimferrer da la de cal apostando por ella, y la de arena cuando incomprensiblemente rechaza la siguiente, ‘Estrella distante’, para alegría de Herralde, que lo ficha y le publica al menos un libro al año hasta su muerte. Gimferrer dice en un especial Bolaño que la rechazaron por demasiado chilena. Más bien tiendo a creer que  no tragaron con la idea de publicar un spin off de una primera novela que además pasó sin pena ni gloria por las listas de ventas. No entendieron que Bolaño era como The Smiths, que publicaron un recopilatorio seis meses después de su disco de debut.

En ‘La literatura…’, vista hoy en perspectiva desde el conjunto de su obra, se reúnen varios Bolaños. La novela es un falso diccionario, a lo Borges, de autores y libros que no existen. Tienen en común las raíces fascistas de sus autores. Es una venganza contra la extrema derecha americana del siglo XX, de norte a sur y de principio a fin de siglo, que devastó la generación del autor. Es también una segunda venganza contra la mala literatura. El Bolaño lector podía ser tan o más incisivo que el Bolaño político. Con argumentos y críticas destroza el género que el mismo inventa para historiar libros que nadie (y esa es su venganza) hará caso, sentenciando al olvido a sus autores: ‘Sus libros nunca se reeditaron. Sus inéditos probablemente fueron arrojados a la basura o al fuego por los celadores del asilo’.

La novela está narrada casi en su totalidad en tercera persona y en estilo ensayístico, sarcásticamente neutro respecto a las barbaridades que defienden los autores. Sagas familiares reaccionarias, precursores ultramontanos, falangistas americanos y líderes de barras bravas, entre otros. Todos atraídos por una imposible vocación literaria. El conjunto es una novela rio, ensayo de lo que vendrá años después con ‘2666’, y con una parte final que rompe el tono enciclopédico, la historia de Ramírez Hoffman, el teniente pinochetista que traza poemas aéreos de día y tortura de noche. Aquí utiliza la primera persona y de aquí saldrá la siguiente novela, ‘Estrella distante’. Pero eso es ya otra historia.

1: https://www.youtube.com/watch?v=IYlQL3jE4_Y

2: Roberto Bolaño, ‘La senda de los elefantes’ Premio Félix Uribayen 1984, Ayuntamiento de Toledo. Reeditada como ‘Monsieur pain’, Anagrama, 1999

3 Roberto Bolaño y A.G. Porta ‘Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce’ Barcelona, 1984, Antrhopos. Reeditada en 2006 por Acantilado.

Roberto Bolaño  ‘La literatura nazi en América’  Barcelona 1995 Seix Barral

2666

 

Nadie presta atencion a los asesinatos, pero en ellos se esconde el secreto del mundo. ¿Lo dijo Guadalupe Roncal o lo dijo Rosa? Por momentos, la carretera era similar a un rio. Lo dijo el presunto asesino, penso Fate. El jodido gigante albino que aparecio junto con la nube negra (p 439)

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‘2666’ es una catedral. También es un mito. Fue la primera novela póstuma de Bolaño y arrastra la historia de su muerte. Esto le ha conferido una aureola mítica que tiende a identificarla con su mejor novela. No lo es. Es su obra más ambiciosa, la más compleja seria discutible. La mejor, la más redonda, es ‘Los detectives salvajes’. Aun así, ‘2666’ es una gran, gran novela y Bolaño uno de los mejores escritores en castellano de todos los tiempos.

‘2666’ es una novela inacabada. En el epilogo, Ignacio Echevarria señala que Bolaño la daba por casi concluida, que habría trabajado en ella unos meses más, pero no muchos. Hasta para alguien tan cercano a Bolaño como el propio Echevarria, no deja de ser historia ficción. Es obvio que la quinta parte, la de Archimboldi, estaba cociéndose. Pero ello no ha de suponer un handicap para la lectura de la obra en su conjunto. El proyecto general va más allá de unas paginas de más o de menos, y este funciona mejor que bien.

El titulo de libro es el futuro en el que las historias que se narran en él y sus protagonistas habrán quedado sepultadas en el olvido de un pasado lejano e intrascendente. La novela se estructura en cinco partes. La parte de los críticos (páginas 15 a 207) la parte de Amalfitano (páginas 211 a 291) la parte de Fate (páginas 295 a 440), la parte de los crímenes (páginas 443 a 791) y la parte de Archimboldi (páginas 795 a 1119). Es una novela de caminos. Borges diría que su tema es el laberinto. Son caminos que se extienden, se cortan, se cruzan entre ellos, algunos finalizan en nada y otros desembocan en nuevos caminos aún por recorrer. De entre la multitud de historias y personajes que aparecen por ‘2666’, hay dos temas centrales. La historia de Benno von Archimboldi, un escritor alemán oculto (a lo Salinger) del que solo se conocen sus libros, y la historia de los asesinatos de mujeres en Santa Teresa, trasunto de los cientos de muertas halladas en Ciudad Juárez desde principios de los noventa, la inmensa mayoría casos sin resolver. Ambas historias son los polos opuestos a través de los que Bolaño mueve la novela. Por un lado, el cielo, la literatura. Si en ‘Los detectives salvajes’ se buscaba a la poesía latinoamericana, aquí se busca a la novela europea, personalizada en Archimboldi y los diversos autores que inventa Bolaño y que le dan pie al juego borgiano de la creación de bibliografías enteras y comentarios críticos sobre autores reales e inventados. El polo opuesto, el infierno, será la muerte impune y sádica de las mujeres de Santa Teresa. Hay un elemento clave en la reescritura que hace Bolaño de dichos crímenes. El personaje periodista del DF, Sergio González, esta encamado con una prostituta y tras el polvo le explica la historia de los crímenes. La prostituta reacciona con indiferencia y este se indigna, reclamándole cierta identificación con las muertas. Esta le contesta que no, que ella es una puta y las muertas son obreras. Obreras o algunas de ellas estudiantes, incluso de primaria. Son la base de un futuro, de la esperanza de Méjico, que esta siendo asesinado impunemente.

Esta idea, la analogía con una casa en la que en el hall se discute de literatura mientras en el sótano se tortura y asesina a inocentes está, por ejemplo, en ‘Estrella distante’ y sobrevuela por entero la obra de Bolaño El legado de ‘2666’ es poner nombres y caras a esas muertas, para evitar que caigan en el olvido de un cementerio perdido en el tiempo, en el año 2666.

Hace un par de años se publicó otra novela póstuma, ‘Los sinsabores del verdadero policía’, donde están los embriones de los personajes e historias que Bolaño escribió para ‘2666’. Aun y ser bastante mejor que otras publicaciones póstumas, no deja de ser un paso más en el proceso de expolio y saqueo que están perpetrando sobre la obra inédita de Bolaño. Solo la recomiendo para fans acérrimos de ‘2666’, y me cuesta imaginar la posibilidad de que el propio Bolaño hubiera aceptado la publicación de un esbozo como ‘Los sinsabores…’ o de una novela tan floja como ‘El tercer reich’. Una vez más, el dinero ha ganado la partida a la literatura.

Roberto Bolaño, ‘2666’ , Anagrama,  Barcelona,  2004